miércoles, 12 de marzo de 2014

Los padres como protagonistas activos


La llegada de un hijo es un acontecimiento de importante valoración familiar y social dentro de nuestra cultura. El niño esperado es recibido como portador de los emblemas familiares, del apellido y del porvenir del grupo. Tales razones introducen el por qué resulta tan perturbador cuando el nacimiento viene acompañado de dificultades, tal como ocurre con los recién nacidos prematuros.

   El ideal familiar y social se ve sacudido y las expectativas de celebración mudan temporalmente hacia la incertidumbre. Los padres enfrentan entonces una importante crisis personal. En los primeros momentos intentarán encontrar el origen de la situación de urgencia que obliga a separarlos del recién nacido. En muchas oportunidades esa búsqueda exhaustiva del motivo que explique lo inaceptable de la situación que se vive, no encuentra sin embargo la respuesta que permita ordenar los sentimientos de enojo, frustración y angustia que van surgiendo. Sobreviene luego una espera inquietante y pasiva, donde la asistencia requerida para el niño proviene de la medicina y la tecnología encargadas de reparar algunas de las condiciones básicas para el cuidado de la salud del hijo. Los padres atraviesan estados emocionales que pueden ir desde la confusión hasta la evitación.


   El contacto inicial con el niño puede estar acompañado de temor y de angustia. Es que el recién nacido que encuentran en las UCIN resulta muy distante del que fue esperado y fantaseado durante el embarazo o incluso antes del mismo. Habrá que familiarizarse con la incubadora, los monitores, los sonidos de las alarmas y con un plantel numeroso de personas que forman parte del nuevo escenario. La incomodidad de no saber dónde ubicarse o cómo moverse en el lugar va dando paso progresivamente al reconocimiento de un sector que en principio resultó muy ajeno pero necesario para el cuidado vital del pequeño.

   A través de la presencia continua y estable en las UCIN como protagonistas activos en la recuperación del pequeño hijo hospitalizado, los padres recuperan la confianza en su función, entendida como sostén afectivo indelegable que facilita la evolución progresiva de estos niños prematuros. El sostén afectivo, esta simple acción, resulta a las claras el medio más directo y eficaz en la comunicación y en el desarrollo del vínculo padres-hijo a pesar de tanta interferencia inevitable. Los médicos, enfermeras y máquinas requieren de una bisagra fundamental para obtener resultados exitosos en sus pequeños pacientes: es el “decidido” afecto de los padres por sostener de un modo “amoroso” a sus hijos prematuros, atenuando molestias, estímulos irritantes, e intervenciones invasivas utilizando su voz y el contacto físico como toda herramienta.

   El deseo por la vida que anima a cada humano recién nacido debe sostenerse desde otro que no es cualquiera, otro que tiene un valor fundamental en su vida para quien él representa un objeto de amor y de trascendencia, es decir: una madre y un padre, o quienes cumplan esa función.

   Los padres de los RN prematuros internados en UCIN pueden participar activamente de su recuperación a través de las siguientes acciones:

• Hablarles.
• Acariciarlos.
• Calmarlos luego de una extracción de sangre, procedimiento, etc.
• Alimentarlos por gavage (bajo supervisión de enfermería).
• Realizar contacto piel a piel con salida transitoria de la incubadora.
• En el caso de la madre: extraerse leche en el lactario para fomentar y sostener a futuro la alimentación a pecho.
• En el caso del padre además, alentar el descanso y la adecuada alimentación de la madre para que pueda sostener la lactancia.


El Monitor “multiparamétrico” de dedicación exclusiva

   Padre y madre no solamente pueden desarrollar su rol incuestionable de progenitores, sino que además es muy importante que reconozcan que pueden ser activos cuidadores de sus hijos. Superadas las etapas iniciales que dificultan el necesario aprendizaje, los padres bajo la supervisión de los agentes de salud (enfermeras/os) pueden y deben asumir acciones históricamente delegadas. 

   Los padres, con el pre requisito del ingreso irrestricto a los servicios de neonatología, pueden asumir tareas de “enfermería” tales como la alimentación por sonda naso u orogástrica (gavage), el control de la temperatura y la higiene de sus hijos. Estas tareas, lejos de molestar al recurso humano más crítico, por ser casi siempre insuficiente en número (enfermería), representa un verdadero alivio, ya que inevitablemente invierte tiempo y mucho. Las enfermeras de esta manera pueden concentrar su tarea profesional en los RN con requerimientos más complejos de asistencia.

   Padres y madres, sin saberlo al cabo de un tiempo se convierten en los equipos más perfectos de control del estado de sus hijos. Padres y madres con permanencia continua al lado de sus hijos, detectan sin errores los más mínimos cambios en ellos: cómo se mueven, su color, las características del llanto, la forma de respirar y multitud de otros detalles sutiles y quizás invisibles para los ojos de otros. Lo que estamos describiendo es ni más ni menos que el monitor más perfecto que un hijo prematuro desearía tener. No requiere insumos ni descartables, ni service o conexión eléctrica y las alarmas funcionan constantemente. En medicina a este tipo de monitor lo llamamos “multiparamétrico”. Son de altísimo costo e imperfectos como todo artefacto mecánico. Cada hijo RN prematuro tiene en sus padres este monitor en forma gratuita y exclusiva.

Algunos “tips” para tener en cuenta


• Tomar algunas fotografías durante el tiempo de internación. A los niños y adolescentes en algún momento de su historia se les ocurre preguntar por su origen: cómo y dónde nacieron, cuál era el lugar, por qué les pusieron ese nombre. Tener alguna fotografía de esos tiempos iniciales puede ser un aporte importante que permita acercar datos sobre una historia que seguramente tuvo distintos matices, mucha constancia y cariño. Puede ayudar a representar los cuidados recibidos y la importancia de los mismos.
  
• La preocupación constante por el aumento de peso. De las múltiples variables que los médicos consideran en la evolución de un prematuro el peso es la de observación común y más directa para los familiares. Puede transformarse en una obsesión durante la internación y aún en el seguimiento. El momento privilegiado de la alimentación pasa así a convertirse en una meticulosa cuenta de gramos de más o de menos. En algunos casos incluso lleva a las madres a desconfiar de la alimentación a pecho en tanto no es tan mensurable y observable como la administración por otras vías. Es recomendable que no se desanimen o decepcionen por las variaciones diarias sino evaluar las tendencias por períodos semanales. El tema del peso resulta un puente directo entre la internación y el alta para las familias. El mismo es tenido en cuenta por el equipo de salud junto con otros aspectos integrales que hacen a la consideración de su madurez y desarrollo de acuerdo a lo esperado.

• Respetar los tiempos. Las internaciones prolongadas promueven la relación con otras familias que atraviesan situaciones parecidas. El intercambio de experiencias resulta beneficioso como estrategia comunitaria siempre que se respete una premisa fundamental: “Aceptar las diferencias”, lo cual significa entender que los niños prematuros no son iguales ni evolucionan de la misma forma en el mismo tiempo. Las comparaciones que se establecen durante los tiempos de internación son  a menudo inevitables, y a la vez fuente de ansiedad y angustia. Cada persona tiene sus propios tiempos y particularidades, que no se explican únicamente por la edad gestacional o el peso. Es tal vez una de las lecciones más difíciles de asimilar en las UCIN.


Nota publicada en www.materna.com.ar

jueves, 16 de enero de 2014

La Música como Estímulo


 En la actualidad existe una tendencia en crecimiento a estimular a los bebés con música ya desde la panza de la mamá. Los beneficios que trae la estimulación de la audición y la comprensión. Los sonidos a la hora de dormir.

“Duérmete mi niño, duérmete mi amor...”. El más que clásico arrorró ayudó a generaciones de padres a dormir a sus bebés. En la actualidad, la música para los bebés no se reduce a las canciones de cuna tradicionales, sino que se transformó en una forma más de estimulación ya desde la panza de la mamá. “Los sonidos de la música atraviesan la pared abdominal llegando a los oídos del bebé y las vibraciones al cuerpo. Si bien todos los sentidos están aptos para funcionar antes del nacimiento, el único que inicia su actividad varios meses antes que los otros es la audición. Este sentido es el único que le permite al bebé por nacer conectarse con el exterior siendo el que más podemos estimular”, señala Gabriel Federico, músico terapeuta y creador de Mamisounds, un método de estimulación prenatal con música.


Al poder escuchar los sonidos externos al vientre materno, como por ejemplo canciones, cuando nazca el bebé las reconocerá y serán útiles para calmarlo cuando llora y para dormirlo. “Siempre le puse música a mi hija cuando estaba en la panza”, recuerda Verónica López, “y seguí haciéndolo desde que nació. Cuando era muy chiquita, se la ponía para dormir y era un buen relajante para la beba”.

La música es otra forma de estimulación, al igual que el juego o los masajes. En el caso de los recién nacidos, aunque ni siquiera pueda el bebé emitir un sonido diferenciado y se comunique mediante el llanto, las expresiones faciales y los movimientos corporales, cantarle mientras se lo acuna o para acompañar los movimientos, estimula su respuesta al lenguaje.

En una segunda etapa, alrededor de los cuatro meses, el bebé ya empieza a reaccionar al ritmo de la música que oye. En general, la música rápida lo hace reír y la suave lo relaja.
 
Una buena alternativa que nació en los últimos años son los discos compactos de grandes autores adaptados para bebés y niños. Así, es posible escuchar Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, o las obras de Bach, Beethoven o Mozart en versiones especiales. También hay en el mercado música alternativa con sonidos especiales para el sueño, el descanso y hasta para los juegos del bebé.

La música se convierte así en un aliado más en la relación del bebé con el mundo que lo rodea y en algo que comparte con sus papás.



Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp y publicada en www.materna.com.ar

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿CÓMO ELEGIR EL JARDÍN DE INFANTES PARA MI HIJO?


Cuál es la función del jardín? ¿Cuándo mi hijo debe comenzar el jardín de infantes? ¿Qué tener en cuenta al elegirlo?
Al jardín de infantes concurren niños pequeños que provienen de diferentes familias. Y no todas las familias son iguales. Familias clásicas, madres que crían a su hijo solas, familias con muchos hijos, padres separados, madres que no cuentan con ayuda familiar, parejas con hijos con capacidades diferentes, etc.  Todos estos modelos de familia concurren y coexisten en “el jardín”.
Cada papá y cada mamá, eligen el jardín a partir de sentir y establecer un buen vínculo con la directora, la institución y la maestra de su hijo, depositando la confianza en cada uno de ellos. Esta decisión tan trascendente no está separada de la propia historia que traemos como personas, recuerdos y relatos acerca de ella, como así todo un sistema de creencias acerca de lo “bueno y lo malo” de mandar  a un hijo al jardín a determinada edad.  Todo se entremezcla y entra en juego a la hora de la gran elección.

¿Cuál es la función del jardín?

A través del jardín maternal y el de infantes ingresará a un mundo social más allá de las 4 paredes de casa, que hasta ahora lo contuvieron y se le abrirá un mundo diferente. Este gran cambio, produce un poco de nervios, ansiedad, temor y algunas resistencias. Y cuando los chicos perciben que dudamos, dudan ellos también.

A veces, por cuestiones laborales, no podemos elegir un jardín y se nos impone un único posible. En ese caso en el intercambio, deberemos fijar acuerdos y prioridades para asegurarnos que cubren la mayoría de nuestras expectativas y conversarlo previo a dejar a nuestro hijo ahí. 

Hay que tener en cuenta que este proceso es lento y lleva su tiempo. Será un espacio donde conoceremos niños que luego serán sus amigos, conoceremos padres y madres, quienes serán nuestros compañeros de ruta. Y nuestro hijo se vinculará con sus compañeritos a través de caricias, pellizcones, gestos y palabras. Y a medida que crezca y con el tiempo en el intercambio social, irá adquiriendo pautas y normas de la cultura en la que se encuentra inmerso.  Somos seres sociales y a partir de este nuevo espacio conocerá otros estilos, otros modelos diferentes a mamá o papá.

¿Cuándo comenzar el jardín?

No hay un momento ideal para comenzar. Según la historia de cada familia y sus posibilidades, sus deseos y necesidades, harán ingresar a sus niños en el momento elegido a este nuevo mundo. Lo importante es que si la decisión está tomada, con todos los recaudos necesarios, sea vivida con tranquilidad y alegría. Algunos comenzaran de bebés otros a los 2 a los 3 o a los 4 años. Las experiencias no serán ni mejores ni peores. Sino diferentes.


La clave a la hora de elegir es:

·         Guiarse fundamentalmente por la intuición personal de cada mamá y de cada papá.
·         Garantizarse que el jardín sea un lugar seguro, organizado, cálido y con personal capacitado para trabajar con niños pequeños.
·         Observar si hay intención por parte de la institución de generar un vínculo estrecho con los padres. Y no dejarlos afuera.
El Jardín de infantes, no sustituye a la familia sino que la complementa, por eso se debe trabajar en equipo para que esta experiencia funcione.

Esto favorecerá el trabajo sobre el rol de padres y un apoyo mutuo en esta etapa temprana de crecimiento y aprendizaje para todos.

Artículo publicado en www.planetamamá.com.ar

domingo, 22 de septiembre de 2013

La creatividad en los niños


La creatividad innata de los niños es un tesoro que los adultos deben saber potenciar o, al menos, no reprimir.

La creatividad es una cualidad innata, que durante la infancia es muy delicada, pudiéndose desaprovechar gran parte de su potencial. Por fortuna, también resulta sencillo estimularla dentro del ámbito familiar, dándole además una oportunidad a los padres de compartir un tiempo con sus hijos mientras redescubren su propia creatividad.



Consejos para no reprimir la creatividad infantil

Algunas actitudes de los padres pueden ser contraproducentes y llegar incluso a reprimir la creatividad infantil. Hay que estar atentos para:

· Guardar cierta distancia.- Si el niño nos manifiesta sus dudas las respuestas sólo deben guiarle a otras posibilidades, sin ofrecerle soluciones de adulto.

· No competir.- En las actividades o juegos donde está implícita la creatividad hay que evitar cualquier intención competitiva.

· Escuchar.- El niño siente perfectamente cuándo se le escucha con atención; esta actitud le hace sentirse más seguro y dispuesto a compartir.

· No elaborar juicios.- Si el niño expresa insatisfacción ante su propuesta, hay que animarle a transformarla partiendo de los aspectos que le gustan, alejándole del deseo de perfección que le impide disfrutar con libertad.

· Respetar el tiempo del niño.- Implica tener paciencia, sobre todo cuando el niño trata de crear su respuesta.

· Transmitir confianza.- El niño busca el apoyo de los adultos. Una sola palabra de ánimo, una caricia, pueden darle la seguridad que necesita.



Propuestas para desarrollar la creatividad

Cuando miramos la vida con ojos nuevos cada instante o cada actividad encierra un potencial de creatividad y diversión. Los niños tienen una gran capacidad para aprovecharlo.

· Una caminata puede resultar creativamente divertida si proponemos diferentes maneras de caminar. Puede comenzar el adulto con pasos mecanizados como un robot, el niño le imita por un momento y luego le tocará a él proponer otra forma de desplazarse.

· Los niños sienten gran atracción por los animales. Invitarles a crear animales fantásticos les permite entretenerse con su imaginación. Pueden comenzar observando dibujos o fotos de animales, incluso utilizar revistas o fotocopias para recortar y «construir» sus animales fantásticos. La idea es seleccionar partes de diferentes animales para formar un nuevo animal… Al final le pedimos que le ponga nombre y nos diga qué tipo de animal es, qué come, cómo duerme, cómo se relaciona con otros animales...

· Las vacaciones y paseos en la naturaleza son una buena oportunidad para la creación a partir del entorno. Comenzaremos por estimular el espíritu de exploración yendo en búsqueda de pequeñas formas naturales u objetos fáciles de coger, como piedras, caracolas, ramitas secas... Podemos hacer de ayudantes del pequeño explorador, sin ánimo de controlar, sólo para evitar peligros. Una vez que tenga su colección, le animamos a contarnos algo sencillo de cada cosa: cómo llegó la caracola a esta playa, cómo se cayó esta hoja (o rama) del árbol...

· A la mayoría de los niños les encanta colaborar en las tareas de los adultos. Permitirles que participen en el momento de servir la comida invitando a los pequeños a diseñar los alimentos en cada plato resulta más creativo de lo que parece.

· Generalmente la casa se diseña y decora al gusto de los adultos, pero también puede tenerse en cuenta el gusto de los pequeños. Seguro que no resultará tan caótico dejarles colocar algunos detalles decorativos a su gusto.


Artículo elaborado por María Eugenia Manrique y cedido por la revista CuerpoMente y publicado en www.neuronilla.com

sábado, 10 de agosto de 2013

La Alimentación del Bebé entre los 9 y los 11 Meses


La incorporación paulatina de alimentos semi sólidos y sólidos se mezcla con el aprendizaje de la autoalimentación por parte del bebé, que quiere tomar la cuchara y llevarla solito a la boca. Las nuevas comidas que suma a su dieta. Los alimentos contraindicados para bebés y niños pequeños.

Desde que comenzó a ingerir otros alimentos fuera de la leche materna o la leche de fórmula, el bebé ha ido incorporando otras comidas, como los cereales o el puré. En este momento, el objetivo es que el bebé adquiera la idea de los alimentos sólidos y facilitarle el pasaje de comer con el resto de la familia. La leche materna o la de fórmula todavía significan mucho en su dieta. Al llegar al año, sin embargo, los alimentos sólidos constituyen una significativa proporción de la nutrición del bebé, más del 50 por ciento. Y sus habilidades para alimentarse van creciendo acordes a esto. Naturalmente, en este período, ya es más fácil para el niño tragar la comida y tiene más dientes, lo que le permite masticar otras comidas.

Cada día aumentan sus habilidades para comer por sí mismo. A los nueve meses, probablemente el bebé está tratando de comer solo con una cuchara, aunque sin mucho éxito y llenándose de comida el babero y hasta la ropa. Terminando el décimo mes, sin embargo, ya puede llevar la cuchara a su boca. Los papás pueden ayudar al niño permitiéndole sostener la cuchara mientras lo alimentan. Para el bebé, la hora de comer es un momento más de ir mostrando pequeños logros.

Por eso, es importante que los padres lo dejen disfrutar de la comida y lo que la rodea, aunque su silla y el espacio alrededor quede “regado” de migas. El niño de esta edad tiene la habilidad de tomar cosas con los dedos, y en este caso, la aprovechará para empezar a comer solo.

Ahora es el momento de introducir una mayor variedad de comidas, como avena, fideos y legumbres. También se le pueden incluir en la dieta verduras cortadas, como batatas, o combinar alimentos, como por ejemplo, fideos con queso. Carnes blandas y pollo pueden formar parte de su dieta, pese a que todavía no tiene los molares. Una forma de dárselos es picados o molidos, o cortados en piezas muy pequeñas, pero siempre con el cuidado de que no se atore. A los bebés de esta edad, les encanta masticar con sus dientes cosas duras, pero hay que estar seguros de que podrá disolverlas fácilmente. Ejemplo de esto son los biscuits, las tostadas y las galletitas.

Michael Van Straten y Bárbara Griggs, en el libro “Comidas sanas para sus hijos”, elaboraron una lista de alimentos contraindicados para bebés y niños pequeños:

  • Cafeína: Presente en el té y el café, libera estimulantes que pueden provocar malhumor e hiperactividad en los niños. Se recomienda no darle estas bebidas hasta los seis o siete años.
  • Hamburguesas: En este caso, las compradas envasadas o las de las cadenas de comida rápida. Poseen un alto grado de grasas saturadas y aditivos químicos.
  • Jugos concentrados y gaseosas: Tienen en común el sabor dulce. Y el azúcar no debe estar en la dieta de un bebé. Además, las gaseosas suelen tener cafeína en su composición. Los jugos concentrados tienen aditivos químicos.
  • Azúcar: Es un hidrato de carbono que aporta calorías vacías y carece por completo de valor nutritivo.
Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp  y publicada en www.materna.com.ar

sábado, 18 de mayo de 2013

El Destete


Más tarde o más temprano, llega el momento en que el bebé deja la teta. Esta decisión es importante, porque dejar de mamar significa muchas cosas, para la mamá y para el bebé. Una mayor independencia, un cambio en la relación, la pérdida de un espacio de intimidad entre ambos. Las necesidades del bebé deben estar en primer lugar, aunque también son importantes los sentimientos y las necesidades de los papás. Los consejos de la Fundación para la Lactancia Materna.

Muchas mamás comienzan a considerar el destete una vez que el bebé ha comenzado a ingerir sólidos y esta forma de obtener alimentos es bien recibida. Cerca de los nueve meses, por lo general, el bebé ya ha incorporado sólidos o semisólidos, con lo cual el destete ya ha comenzado y el bebé ya se ha enfrentado a otro modo de recibir alimentos, por ejemplo, la cuchara o inclusive sirviéndose de la mano. Con lo cual, los primeros pasos hacia el destete ya han sido dados. Pero si bien ha comenzado a recibir otros alimentos, la leche -y tal vez, en gran proporción, la materna- continúa siendo su principal fuente de alimentación.


Si continuó recibiendo en todas las ocasiones leche materna como alimento aún después de la incorporación de los sólidos, el destete completo será un paso significativo para la mamá y el bebé. La ventaja de hacerlo cerca del año, es que tal vez sea el momento propicio para ambos: mientras, una mamá que ha amamantado a su bebé con toda dedicación -y hasta los seis meses lo ha alimentado exclusivamente con leche materna y reincorporada al trabajo, se ha extraído leche-, puede encontrar que ya es hora de que su hijo comience un período de mayor independencia. Un bebé de nueve u once meses que comienza a descubrir el mundo y está abierto a nuevas experiencias puede encontrar que suplantar el pecho de la mamá por la mamadera o la taza, le da oportunidad de conocer nuevas y emocionantes realidades -que lo alimente el papá o la abuela o poder mirar cómodamente a su alrededor mientras come, y no sólo a su mamá-. No obstante esto, la mamá deberá analizar según su caso en particular si destetar en este momento o continuar la lactancia prolongada.

“Lo ideal es que el destete definitivo sea un acuerdo entre la mamá y el bebé, que no sea algo forzado”, destaca el pediatra Jorge Murno. “El bebé a los siete meses ya puede compartir la mesa familiar y obtener dos comidas sólidas”, explica el pediatra, “además de obtener tres alimentaciones lácteas”. En realidad, la incorporación de los sólidos a los seis meses se realiza con el objetivo de que alrededor del año, el niño tenga incorporado este modo de recibir los alimentos.

¿Cuándo hay que destetar?

 “Siempre que la alimentación de la criatura esté asegurada por otros medios, alrededor del año puede producirse el destete”, explica Murno. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es la de mantener la lactancia materna hasta los dos años de vida, mientras que la Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente a pecho hasta los seis meses y continuar amamantando por lo menos seis meses más, una vez incorporados los alimentos sólidos. Por su parte, la Sociedad Argentina de Pediatría adhiere a la postura de continuar la lactancia materna hasta los dos años.

Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en “El arte de amamantar a su hijo”, “el destete debe ser gradual y dura entre tres y dieciocho meses”. El pediatra considera que el amamantamiento es imprescindible para el primer año de vida y puede ser muy bueno durante el segundo año. En FUNDALAM (Fundación para la Lactancia Materna) recomiendan dar el pecho hasta los dos o dos años y medio, “ya que incluso hasta esta edad se produce el proceso de mielinización de la columna vertebral y la leche materna es la que mejores nutrientes aporta para que este proceso sea óptimo”, explica María Florencia Vizzo (de FUNDALAM).

“En ciertos casos, donde no está asegurado el aporte proteico y calórico mínimo, la lactancia materna dos o tres veces al día le permite al niño obtener la nutrición necesaria”, advierte Murno. Entonces, se recomienda continuar la lactancia materna más allá del año y medio.

En cuanto a las etapas madurativas del bebé, Murno explica que desde el punto de vista psicológico antes del año y medio se produce el pasaje de la etapa oral a la etapa anal, con lo cual para esta época es esperable que el chico comience a dejar atrás la succión. “Mas allá de que se acepten como certeras las etapas del desarrollo según el psicoanálisis, los estudios del filósofo y psicólogo Jean Piaget probaron que el niño deja atrás la succión como algo tan central para su desarrollo entre el año y año y medio”, dice.
Una de las cuestiones que preocupan a las mamás ante el destete es la creencia de que difícilmente puedan suplantar el contacto estrecho que logran al dar el pecho a sus hijos. Murno lo desestima: “Dejar el pecho, la mamadera y el chupete forma parte de un proceso de ayuda al crecimiento del bebé y posibilita su desarrollo emocional: la succión es absolutamente necesaria para un bebé de seis meses, pero es deletérea para un chico de dos años”, resume.
Otras cuestiones también pueden ser evaluadas a la hora de pensar en destetar a un niño mayor de un año:
  • La interacción entre madre e hijo tiene que ser considerada, especialmente el hecho de que puede ser que la mamá suplante el tiempo dedicado a otras actividades en las que su hijo también la necesita -como jugar juntos, llevarlo a la plaza, leerle historias o jugar a los títeres- por dar de mamar.
  • La opinión del papá también cuenta, lo mismo que conseguir su ayuda, tanto si se quiere como si no se quiere continuar la lactancia materna. Criar un hijo es asunto de los dos padres, por eso hay que consultar lo que el papá tiene para decir.
  • Un bebé que cuando se siente cansado o aburrido recurre al pecho materno para consolarse, si su mamá no está disponible, puede no saber qué hacer para confortarse a sí mismo o puede no encontrar consuelo en ninguna otra persona de su entorno cercano -papá, abuelos u otro cuidador-. Es importante que el niño mayor de un año, comience a desarrollar habilidades para distraerse o confortarse a sí mismo -a través de un juego o de un objeto que le otorgue seguridad o a través de la interacción con otras personas de su entorno cercano-.
  • Si el hecho de continuar la lactancia disminuye el deseo sexual y/o es interpretado por el marido como una exclusión del vínculo madre-hijo, hay que atender a la opinión del padre, consultar a un profesional o rever las decisiones tomadas. Hay que tener en cuenta que en interés del hijo, la relación madre- padre no puede ni debe ser dañada.
  • Destetar no debe significar perder el contacto físico y emocional estrecho entre la mamá y el bebé, sino que es absolutamente necesario que éste continúe para permitir el correcto desarrollo del niño. La mamá tiene que ser consciente de que deberá estar disponible para “alimentar” a su hijo de muchas y diversas maneras posibles: estableciendo la rutina de un cuento al despertarse, una canción con baile a la tarde, unos masajes antes de dormirse.
Como en este tema hay posiciones muy encontradas -y todas atendibles y bien justificadas-, el criterio de la madre bien informada de las opciones que puede elegir, es el que debe prevalecer. Sólo ella sabe qué es lo mejor para sí misma y para su hijo en sus condiciones particulares.
Por esto, cada mamá evaluará cuándo es el momento de dejar de darle el pecho a su hijo. El bebé naturalmente se adaptará a la nueva situación, ya que a través de los mimos, las caricias y la compañía de su madre, sabrá que el amor entre ella y él no ha cambiado, sino que sigue intacto.
El camino a seguir
“Para cualquier aprendizaje se necesita paciencia y convicción, por lo cual si se quiere destetar se encontrará la mejor manera de hacerlo para que no sea traumática para ninguno de los dos”, dice Vizzo. “Así se cerrará esta etapa felizmente sin cargos de conciencia ni sentimientos de culpa por parte de la mamá: por esto es bueno que la mamá le explique al bebé qué va a ir pasando”, agrega. “Y una vez que se toma la decisión, no hay que volver atrás para no confundir al bebé”, concluye.


Si el hecho de destetar al bebé ya está decidido, hay algunos pasos importantes que hay que tener en cuenta atendiendo al bienestar de la mamá y el bebé:
  • Tener en cuenta la preferencia del bebé: Si parece muy interesado en el pecho y no obtiene alimento de otra forma -mamadera o sólidos-, no es momento de empezar a destetarlo, sino que habrá que respetar sus tiempos.
  • “No ofrezca, no rehúse”. Esta técnica, recomendada por la Liga de la Leche, es buena para ir reduciendo el número de mamadas sin forzar a ninguna de las partes y sin que ni la mamá ni el bebé hagan concesiones.
  • No es conveniente comenzar a destetar cuando el bebé esté atravesando otro cambio importante que lo afecte en mayor o menor medida: comenzar la guardería, un cambio de la persona que lo cuide o una mudanza.
  • La leche materna adapta su producción a la demanda, por lo cual, acortando el tiempo de la mamada -y suplementando con mamadera o sólidos- o salteándola, por ejemplo, al mediodía cuando el bebé ya obtiene otros alimentos, disminuirá la producción de leche.
  • Si se congestionan los pechos al disminuir el número de mamadas diarias, habrá que utilizar un sacaleche. Pero sólo hay que sacarse la leche necesaria para disminuir la congestión -no hay que vaciar el pecho- porque de lo contrario la producción de leche continuará alta.
  • La última mamada que debe eliminarse es la de la noche, porque es la oportunidad de que mamá y bebé encuentren un momento de mayor intimidad y relax.
  • Si el bebé tiene menos de nueve meses o no acepta la cucharita o la taza, hay que comenzar a acostumbrarlo a la mamadera con leche materna o de fórmula. Si ya se le ha dado mamadera y está acostumbrado al pezón artificial, habría que darle fórmula, para que empiece a disminuir la leche materna.
  • Cuando el destete materno se produce después de los 9 meses, no necesariamente se pasa por la mamadera. El bebé puede comenzar a utilizar una cucharita o directamente la taza.
  • Si el niño sólo concilia el sueño tomando el pecho, destetarlo puede ser problemático. Lo ideal es que el bebé logre dormirse sin tomar el pecho antes de que se comience con el destete.
  • Ya sea que la mamá esté en medio del proceso de destete o que lo haya terminado, es conveniente que comparta un tiempo exclusivo de intimidad y de contacto físico con su hijo, más allá de los cuidados diarios, -mejor si son dos veces al día- haciendo alguna actividad placentera para ambos (masajes, jugar juntos, mirar un libro “a upa de mamá” o cantar canciones).
  • Un niño que está cercano a los dos años ya sabe que su mundo no es sólo su mamá y distraerlo puede ser un buen modo de inducir al niño mayor del año al destete, además de hacerle ver las actividades divertidas en las que puede participar. Por ejemplo, jugar con el papá a imitar los animales o “a luchar”, ejercicios en los que pueda utilizar sus manos y ejercitar su motricidad.
  • Puede ser que en el proceso de destete, el chico se aficione a un objeto transicional: hay que permitirle que lleve este objeto -un juguete o una manta, por lo general- a donde quiera.
  •  
“En FUNDALAM sugerimos destetar lentamente, sacando de a una mamada por semana y reemplazar ese momento por otra actividad divertida para ambos u ofrecer otra alternativa alimenticia que le guste mucho al bebé”, destaca Vizzo.
En muchos casos es el propio bebé, el que manifiesta poco interés en tomar el pecho. “Yo sentí que dejar de dar el pecho a Julieta a los nueve meses era un paso necesario para mí y para ella”, cuenta María Cafferata. Esta mamá le dio el pecho exclusivamente hasta los siete meses y luego, una vez incorporados los sólidos, continuó con la lactancia materna hasta los nueve meses. Julieta no quiso tomar leche materna en mamadera y tampoco leche de fórmula hasta esa época. Sin embargo, a partir de los nueve meses, aceptó gradualmente dejar el pecho: “Tenía que disponer de mucho más tiempo para darle el pecho que cuando era más chiquita: se distraía mucho y demoraba en tomar”, dice la madre. Entonces, la beba recibió mamadera de leche de fórmula hasta el año. Luego aceptó rápidamente la taza y hasta se negaba, furiosa, a que le pusieran el babero para tomarla.
Muchas veces resulta que el bebé está dispuesto a dejar el pecho, pero la mamá no está preparada para abandonar la lactancia. En estos casos -según Beccar Varela- hay que considerar que un niño bien estimulado, que haya madurado rápidamente puede ser que no quiera el pecho porque, entre otras cosas, sabe que tiene a su mamá aunque no tenga la teta.
Lo cierto es que tanto si esta etapa es vivida naturalmente por ambos, o de manera un poco dolorosa -si a la mamá le cuesta más dejar la lactancia- es importante destacar qué viene después de dar el pecho: descubrir nuevas formas de comunicarse con el bebé tan lindas y particulares como era hasta ese momento hacerlo a través de la teta.
 Dejar de dar de mamar puede significar muchas cosas, tanto para la mamá como para el bebé: la adquisición de mayor independencia para ambos, perder un espacio de intimidad y de mutua gratificación, responder a exigencias del trabajo o del estilo de vida -que a veces incluyen viajes o jornadas extendidas- entre otras cosas.

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp  y publicada en www.materna.com.ar

domingo, 21 de abril de 2013

La Alimentación del Bebé entre los 9 y los 11 Meses


La incorporación paulatina de alimentos semi sólidos y sólidos se mezcla con el aprendizaje de la autoalimentación por parte del bebé, que quiere tomar la cuchara y llevarla solito a la boca. Las nuevas comidas que suma a su dieta. Los alimentos contraindicados para bebés y niños pequeños.

Desde que comenzó a ingerir otros alimentos fuera de la leche materna o la leche de fórmula, el bebé ha ido incorporando otras comidas, como los cereales o el puré. En este momento, el objetivo es que el bebé adquiera la idea de los alimentos sólidos y facilitarle el pasaje de comer con el resto de la familia. La leche materna o la de fórmula todavía significan mucho en su dieta. Al llegar al año, sin embargo, los alimentos sólidos constituyen una significativa proporción de la nutrición del bebé, más del 50 por ciento. Y sus habilidades para alimentarse van creciendo acordes a esto. Naturalmente, en este período, ya es más fácil para el niño tragar la comida y tiene más dientes, lo que le permite masticar otras comidas.

Cada día aumentan sus habilidades para comer por sí mismo. A los nueve meses, probablemente el bebé está tratando de comer solo con una cuchara, aunque sin mucho éxito y llenándose de comida el babero y hasta la ropa. Terminando el décimo mes, sin embargo, ya puede llevar la cuchara a su boca. Los papás pueden ayudar al niño permitiéndole sostener la cuchara mientras lo alimentan. Para el bebé, la hora de comer es un momento más de ir mostrando pequeños logros.

Por eso, es importante que los padres lo dejen disfrutar de la comida y lo que la rodea, aunque su silla y el espacio alrededor quede “regado” de migas. El niño de esta edad tiene la habilidad de tomar cosas con los dedos, y en este caso, la aprovechará para empezar a comer solo.

Ahora es el momento de introducir una mayor variedad de comidas, como avena, fideos y legumbres. También se le pueden incluir en la dieta verduras cortadas, como batatas, o combinar alimentos, como por ejemplo, fideos con queso. Carnes blandas y pollo pueden formar parte de su dieta, pese a que todavía no tiene los molares. Una forma de dárselos es picados o molidos, o cortados en piezas muy pequeñas, pero siempre con el cuidado de que no se atore. A los bebés de esta edad, les encanta masticar con sus dientes cosas duras, pero hay que estar seguros de que podrá disolverlas fácilmente. Ejemplo de esto son los biscuits, las tostadas y las galletitas.
Michael Van Straten y Bárbara Griggs, en el libro “Comidas sanas para sus hijos”, elaboraron una lista de alimentos contraindicados para bebés y niños pequeños:

  • Cafeína: Presente en el té y el café, libera estimulantes que pueden provocar malhumor e hiperactividad en los niños. Se recomienda no darle estas bebidas hasta los seis o siete años.
  • Hamburguesas: En este caso, las compradas envasadas o las de las cadenas de comida rápida. Poseen un alto grado de grasas saturadas y aditivos químicos.
  • Jugos concentrados y gaseosas: Tienen en común el sabor dulce. Y el azúcar no debe estar en la dieta de un bebé. Además, las gaseosas suelen tener cafeína en su composición. Los jugos concentrados tienen aditivos químicos.
  • Azúcar: Es un hidrato de carbono que aporta calorías vacías y carece por completo de valor nutritivo.

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp  y publicada en www.materna.com.ar